Hijo de Basilio III y de Elena Glinski y nieto de Iván III Vasilevich el Grande, al casarse con Sofía Paleólogo, sobrina del último emperador de Bizancio, asumió la tradición imperial y transmitió a su hijo el título de zar. Sin embargo, Iván IV fue el primero de los grandes príncipes rusos en hacerse llamar oficialmente «zar de todas las Rusias».
Este personaje, más conocido como "Iván el Terrible", no sería recordado por sus buenas acciones, veamos el porqué:
A los 12 años de edad, el que llegaría a ser el zar de Rusia Iván IV el Terrible, empezó a torturar animales por divertimento, y arrojaba gatos y perros al vacío desde las almenas del Kremlin para observar cómo se estampaban contra el suelo.
Su primer crimen político conocido ocurrió en 1543 (a los 14 años) al ordenar que Andrei Chuiski, jefe del clan boyardo* más influyente de Rusia, fuera arrojado a los perros hambrientos.
*Boyardo es el título de los nobles terratenientes eslavos, aunque se emplea sobre todo en el ámbito ruso, serbo, búlgaro y rumano. En este contexto, los boyardos eran noblezas rurales y/o jefes de grandes clanes familiares.
En la imagen superior podemos observar el sello de Iván IV "el Terrible".
En 1555 ordenó la construcción de la iglesia de San Basilio en Moscú, quedó tan complacido con la obra que mandó dejar ciegos a los arquitectos para que no pudieran proyectar nada tan maravilloso.
En 1570 marchó sobre la ciudad de Novgorod al frente de un ejército de 15.000 hombres arrasándola y dando muerte a miles de personas (entre 25.000 y 60.000) llegando incluso a arrojar a decenas de niños a las aguas heladas de un río cercano por el simple hecho de "disfrutar" viendo el espectáculo.
