Cuando Carlos I de Inglaterra fue decapitado, su enemigo Oliverio Cromwell quiso ver el cadáver y dijo:
- Perfecta constitución; hubiera podido vivir muchos años.
El rey Guillermo el Conquistador de Inglaterra cayó enfermo, y el rey de Francia, enemigo suyo, burlándose de la obesidad del inglés, mandó a un propio para que le preguntase si había dado a luz con felicidad. El Conquistador respondió:
- Todavía no he parido, pero podéis decir a vuestro señor que, después del parto, iré a misa a Notre Dame de París y no con cirios, sino con diez mil lanzas.
Un alemán llamado Christianus Pierius escribió un poema sacro en latín titulado Christus crucifixus, que constaba de mil versos, y todas las palabras de dicho poema empezaban por la letra "C". Se sabe que empezaba así: "Currite, castalides. Christo camitante camaenae." No se conserva dicho poema hoy en día.
El conde Vermandois, hijo bastardo de Luis XIV y de mademoiselle de La Vallière, legimitado con el nombre de Luis de Borbón, fue nombrado gran almirante de Francia a los dos años de edad.
El presidente de los Estados Unidos Calvin Coolidge era hombre de pocas palabras. Una vez, una señora se le acercó y le dijo:
- Señor presidente, he apostado con mis amigas a que le haría decir por lo menos tres palabras.
- Ha perdido - fue la respuesta.