Borís I de Andorra

Borís Skósyrev (1896-¿1944?) pertenecía a una familia de la pequeña nobleza rusa, que se había distinguido en los ejércitos del zar. Se tienen pocas noticias de su vida aventurera antes de su llegada a Andorra. Al estallar la Revolución Rusa de 1917, buscó asilo político en el Reino Unido, donde se enroló durante dos años en la Armada británica. Posteriormente prestó sus servicios al Foreign Office en diversas misiones, más o menos secretas, que lo llevaron a Siberia, Japón y Estados Unidos. Su personalidad, empatía y facilidad de idiomas le hicieron ganar una gran simpatía entre las personas.

En 1925 renunció a su trabajo de espía y, provisto de un pasapore Nansen (el que se entregaba a los apátridas) se traslada a los Países Bajos donde se desconocen sus actividades durante unos años.
Años más tarde, Borís pretendía haber trabajado al servicio de la Casa Real -sin especificar el cargo- y aseguraba haber sido recompensado por S.M la Reina Guillermina I con el título, parece ser que inventado por él mismo, de conde de Orange.

Se casó con una marsellesa acaudalada, María Luísa Parat, el 21 de marzo de 1931. En su acta de matrimonio, suprimió una ‘s’ y cambió las dos ‘f’ por una ‘w’: Skosyrew, declarándose hijo de Michel de Skosyrew y de Elisabeth Mawrusow. La novia estaba divorciada de un sastre y era diez años mayor que Borís, hecho que quizás influyó para que Borís se alejase rápidamente de su esposa y, enamorado de una bella adolescente inglesa, entrase por primera vez en Andorra.

Borís, en contacto con la realidad andorrana, comenzó a tramar su plan. Mantuvo largas conversaciones con campesinos, artesanos y responsables de la política andorrana. Pronto se dio cuenta que la revuelta juvenil ocurrida unos meses antes de su llegada, podía acoger favorablemente sus ideas progresistas que garantizasen una mejora del nivel de vida.

El 17 de mayo de 1934, Borís presentó un documento al Síndico y otros consejeros generales de Andorra donde justificaba sus intenciones, aunque la respuesta recibida fue muy adversa: "que no se inmiscuya en asuntos políticos de los Valles, que en caso de reincidencia éste se reserva el derecho de elevar quejas a la Autoridad competente para que le apliquen las sanciones que será merecedor el citado recurrente."

El 22 de mayo recibió la orden fulminante de expulsión del territorio andorrano, decretada por el administrador de justicia francés y firmada también por su homólogo episcopal.

Borís se exilió en la Seu de Urgell, instalándose en el Hotel Mundial donde comenzó a comportarse como un auténtico monarca e inició una fuerte campaña de marketing que atrajo el interés de la prensa. Concedió numerosas entrevistas a los medios que fueron a visitarle e, incluso, algunas entrevistas telefónicas a los diarios The Times y The Daily Heard.

Del 29 de mayo al 5 de junio se trasladó a Torredembarra, donde proyectó una nueva ofensiva. En una entrevista al diario madrileño Ahoraconfesaba que: "no tengo ningún derecho histórico para mi pretensión. Lo hago únicamente como caballero para entender que defiendo los derechos de los españoles que residen en Andorra y son vejados por la República vecina".

El pretendiente al trono también hizo imprimir unos folletos que decían: "Su Alteza Real el duque de Guisa pide a los tribunales que le sean restituidos los bienes y derechos situados fuera de Francia que le fueron legados por sus antecesores, como herederos de los condes de Foix y de Bearn, príncipes de Andorra. Los andorranos se sienten administrados contra su voluntad por el señor Lebrun, presidente de la República francesa, que se hace decir copríncipe y no es el heredero de la Corona de Francia."

Se redacta una innovadora carta constitucional andorrana que modificaba sustancialmente el sistema político andorrano tradicional. El Coprincipado tendría libertades, modernización, inversiones extranjeras y el reconocimiento de paraíso fiscal. Borís I imprimió 10.000 ejemplares de su Constitución y los transmitió a personalidades españolas y francesas. Uno de estos, que fue a parar a las manos del obispo de Urgel, monseñor Justí Guitart i Vilardebó, desencadenó las hostilidades por parte del prelado, que desautorizó totalmente al pretendiente en unas declaraciones en la prensa leridana, donde decía que los únicos copríncipes de Andorra eran él y el presidente de la República Francesa.


El domingo 7 de julio, el Síndico General de los Valles de Andorra convocó al Consejo General en la Casa de la Vall.

El Síndico abrió la sesión y pasó a exponer el asunto. Borís Skósyrev, un ruso exiliado que visitaba con frecuencia el país andorrano y se proclamaba Conde de Orange se había entrevistado con él para proponerle un revolucionario cambio de las estructuras económicas del Principado. A semejanza de lo que había ocurrido en Mónaco, Liechtenstein, San Marino o Luxemburgo, -los restantes principados europeos, además de paraísos fiscales donde los impuestos eran casi inexistentes o sensiblemente reducidos- el forastero se comprometía convertir Andorra en uno de los centros empresariales más importantes del mundo, donde bancos, entidades financieras y compañías internacionales, no tardarían en instalar su domicilio social, aprovechándose del régimen fiscal.

A cambio de asegurar la prosperidad y el bienestar del pueblo andorrano, Skósyrev pidió una recompensa: que el Consejo General lo proclamase príncipe de Andorra. La propuesta casi tuvo la totalidad de la adhesión excepto la del representante de Encamp. Con sólo un consejero en contra de veinticuatro que formaban el Consejo, la monarquía quedó instituida.

El reinado de Borís I sólo duro unos días, ya que el obispo de Urgell no tardó en actuar. El 21 de julio, cuatro guardias civiles y un sargento, se llevaron por la fuerza al monarca hasta la frontera hispano-andorrana. Sus súbditos no hicieron nada por impedirlo, viéndole marchar hacia la Seu d'Urgell esposado. A la mañana siguiente fue trasladado a Barcelona y puesto a disposición del juez Bellón, encargado de los casos relacionados con la Ley de Vagos y Maleantes.Este mismo juez fue quien comprobó que el sujeto en cuestión, era el mismo que había sido expulsado de Mallorca en 1932 cuando vivía con una millonaria inglesa.
El 23 de julio fue trasladado en tren hacia Madrid, acompañado de dos agentes que lo vigilaban en un vagón de tercera. Esto no impidió que su llegada a la capital española despertase una enorme expectación, haciendo que los periodistas congregados se peleasen literalmente para hablar con él y entrevistarlo para sus rotativos. En Madrid ingresó en la Modelo, pero continuó adoptando la actitud de monarca en el exilio. Poco después, sin haber cometido ningún delito en España, fue expulsado a Portugal, viajando durante cuatro años por Lisboa, Tánger y Gibraltar.

En 1938 las autoridades francesas le permitieron volver a Aix-en-Provence, donde se reunió con su primera esposa y en febrero de 1939, Borís Skósyrev fue recluido en un campo de internamiento francés junto con antifranquistas españoles, antifascistas italianos y centroeuropeos de las regiones ocupadas por el III Reich antes de la Segunda Guerra Mundial, aunque se desconoce la razón y cargos que se le imputan. En el campo de concentración de Rieucros se le pierde la pista y algunas fuentes indican que murió en 1944.


3 comentarios:

jordim dijo...

Y creo que mi vida es complicada..

Anónimo dijo...

Which came first? chicken or the egg

Anónimo dijo...

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